admin

Los Psicotoys llegan a Youtube

Transcurridos varios años desde su nacimiento, los juguetes de autoayuda más irreverentes llegan a Youtube. Una aventura como realizador y guionista novato que fue tremendamente divertida. ¡Gracias a los implicados!

VER VIDEO - Psyocotoys: Juguetes de Autoayuda y superación.

Extracto del artículo “Guapos y pobres: una nueva clase social”, publicado en La Vanguardia Magazine el 10 de abril de 2005.

 

¿QUIÉNES SON LOS GUAPOS Y POBRES?

 

Los guapos y pobres son los primeros españoles nacidos o crecidos en democracia y en plena era de la información. Los primeros que han sido educados sin autoritarismo ni represión y que han gozado del bienestar con absoluta normalidad. Una generación de ciudadanos sanos y cultos que buscan la felicidad mediante la práctica responsable de su libertad, del trabajo como medio de realización personal y que a través del consumo logran satisfacer casi todas sus inquietudes.

 

¿CÓMO SE LES RECONOCE?

 

Básicamente porque son guapos y porque aparentemente son felices aunque no lleguen a final de mes. Viven como bohemios excéntricos y cuesta adivinar si tienen una VISA de oro escondida bajo la almohada o si en realidad son unos muertos de hambre. Lo cierto es que viven en los barrios más cool y los puedes encontrar practicando Taichi en un parque público o fisgoneando libros y DVDs en el FNAC. En realidad, los GP, los guapos y pobres, se mueven a sus anchas tanto en los locales más sofisticados como en los tugurios más añejos de la ciudad. Aún así, lo que les hace verdaderamente inconfundibles es que son unos refinados intelectuales del consumo y porque suelen estar obsesionados por la belleza y la salud.

Además, los GP jamás son distantes ni problemáticos. El enfrentamiento generacional no les ha pillado ni de lejos y nunca han tenido serios problemas con sus padres. De hecho, a los treinta,  muchos aún viven con su familia sin que esto les suponga una gran frustración. En este sentido, cabe recordar que su paso por la universidad tampoco fue conflictivo y que se licenciaron sin demasiados esfuerzos y sin provocar disturbios de ningún tipo. Todos, casi sin excepción, hablan varios idiomas y dominan perfectamente el espacio de Internet. Muchos trabajan o han trabajado nueve o diez horas como becarios, con contratos temporales o en algún empleo que no les interesaba demasiado para ganar un sueldo que difícilmente supera los 600 euros mensuales. Con todo, nunca se quejan, son obedientes y disciplinados, y evitan los enfrentamientos porque en el fondo saben que tienen las de perder.

Aun así, el optimismo no les abandona y cuando se les toca la fibra sensible en pro de la justicia, la paz, la ecología o la sostenibilidad ellos son los primeros en movilizarse. Llenan las calles, el Fórum Mundial de las culturas aunque apenas puedan pagar el abusivo precio de las entradas, los cines, las salas de conciertos, los bares y restaurantes, los vuelos económicos, y pasean su indolente belleza por los cinco continentes satisfechos de si mismos.

Y tienen motivos para estar satisfechos. Ellos han sido los primeros en no discriminar a nadie por la diferencia de sexo, raza u orientación sexual. Los primeros en entender que se puede gozar de la cultura sin ir de intelectual por la vida y que el dinero no da la felicidad. Si no pueden tener un coche van en bici, que es más sano y ecológico. Si no pueden comprarse un CD, lo descargan de Internet, aunque se les acuse de piratería. Y si no pueden ganarse la vida como quieren, la viven con alegría, que al fin y al cabo es muy corta y hay que aprovecharla sin malgastar el tiempo con enfrentamientos o malos rollos, que como todo el mundo sabe, no mejora la belleza de nuestro cutis ni beneficia el crecimiento personal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

admin

El blog de InfoJobs.net

En el blog de InfoJobs.net encontraréis novedades, consejos de búsqueda e información sobre tendencias laborales.

 

 

 

admin

Racismo de bolsillo

¿Qué tiene que ver el racismo con la economía? Este libro se sumerge en la vida social y económica de un barrio multirracial de Barcelona para mostrar su día a día y responder a la pregunta que plantea el título. ¿Somos racistas?

Aquí, el prólogo.

introduccion_racistas

admin

Guapos y pobres

 

¿Cómo podía explicar que mi vecina más guapa, la que se parece tanto a Amelie, vive al límite de la pobreza? Guapos y pobres es el retrato de unas personas que viven en una ciudad moderna, cosmopolita y multirracial, que tienen estudios, experiencia y trabajo pero que, paradójicamente, son pobres.

Si queréis leer la introducción del libro, aquí la tenéis.

introduccion_gp

admin

Shanghai no es Pekin

 

 

Shanghai no sorprende tanto por sus 18 millones de habitantes, sino por el hecho de que todos son chinos. Aunque residen medio millón de extranjeros, no se ven. Parece una obviedad, pero el paisaje dista mucho de la multiracialidad a la que estamos acostumbrados en Europa y caminando por la calle difícilmente ves otras razas diferentes a la asiática. Ciertas discotecas de moda serán excepciones. Allá donde vayas, la cantidad de personas parecerá no tener fin. Bienvenidos a China.

 

Segunda sorpresa: nadie habla inglés. Indicar una dirección a un taxista o conseguir Paracetamol en una farmacia será una aventura que acabará en fracaso, a no ser que dispongas de la información escrita en chino. Desconfía cuando tres recepcionistas de un hotel avisen a un cuarto que afirma saber inglés: no conseguirás comunicarte.

 

Sorprende el paisaje. Una plataforma formada por autopistas, avenidas, calles, puentes, canales y parques sostiene una incontable cantidad de barrios y edificios. Transeúntes,taxis, bicicletas, triciclos, motocicletas, automóviles y tranvías transitan por la vía pública en caótica armonía y considerable silencio. El secreto de que no hayan accidentes de tráfico parece radicar en un hecho: el que gira tiene preferencia. Un conductor puede cambiar de sentido saltándose una línea continua en una avenida de 4 carriles. Para ello frenarán un autobús, un tranvía y media docena de coches. Una bicicleta colmada de bolsas de plástico y un triciclo cargado de sacos de arena aprovecharán la confusión para cruzar.

 

 

La tercera sorpresa será la extensión. Shangai disfruta de 6.000 km cuadrados de superficie y es 10 veces más grande que Madrid, aunque una imponente red de metro, trenes y carreteras, parece haber ganado la batalla al terreno. Cierto, el tráfico es una pesadilla en hora punta, pero también disponen del Maglev: el único tren electromagnético público del mundo: 420 km/ hora, sin ruido, sin contaminación, sin tocar el suelo.

 

 

 

Pese a su dimensión, Shangai aglutina en cada rincón una intensa vida. Comercios de todo tipo y rango se alinean en sus calles.

 

 

La acera la ocupan vendedores ambulantes, jugadores de cartas, moto-taxis, triciclo-taxis, obreros de la construcción o media docena de dependientes  de una tienda que escuchan el discurso de su manager. El por qué se arenga al personal en la vía pública, es otro tema. También ocuparán el espacio mesas, sillas e improvisadas cocinas de puestos ambulantes de comida. Curiosamente, perros se ven muy pocos.

 

 

En los que parques, a las 6 de la mañana o a las 7 de la tarde, descubriremos numerosas señoras de avanzada edad bailando al son de un radiocassette, o practicando taichi. Veremos niños jugando a badminton, gente caminando en pijama, jóvenes practicando baloncesto y hombres dibujando con agua caracteres chinos en el suelo (en pocos minutos, la humedad hará desaparecer los trazos).

 

 

La zona de máquinas de ejercicio que todo parque ofrece será muy concurrida, y un anciano estirará sus piernas formando un ángulo de 180 grados con ellas.

 

 

Bienvenidos a una reunión saludable y tranquila en un parque. Tranquila de verdad. Otro de los aspectos que sorprende es la seguridad que se respira a todas horas, en todo lugar. No hay parque en Barcelona, Madrid, París, Roma, Londres o Nueva York donde te sientas tan seguro cuando cae el sol. En Toronto, una de las ciudades más seguras del mundo, de noche se escuchan sirenas de policía. En Shanghai no.

 

 

Otro aspecto menos tranquilizador será el clima: dependiendo de la época nos enfrentaremos a una humedad ambiciosa, lluvias monzónicas o vientos siberianos… De forma casi perenne, una capa blanca cubrirá el cielo, nunca azúl. El National Geographyc alerta sobre el nivel de contaminación de las grandes ciudades chinas; afirma que es el precio que China está pagando por el progreso. Pero… ¿qué progreso?

 

 

Centenares de grúas y miles de obreros levantan día y noche, sábado y domingo, medio centenar de nuevos rascacielos y otras tantas carreteras. También se multiplican los gigantes centros comerciales que albergan tiendas y servicios de todo tipo. En los pasillos del metro encontramos tiendas de ropa femenina, complementos y electrónica, peluquerías, servicios de masajes…  Es el paraíso del consumo. También hay una frenética actividad en los mercados más tradicionales, y en el Carrefour, donde muchos productos son inalcanzables para los 96 euros del salario mínimo del país.

 

    

 

Un visitante no podrá deducir qué tanto por ciento de pobreza y riqueza cohabitan en Shanghai.

 

 

Pero lo cierto es que los  barrios más humildes tienen como telón de fondo nuevos rascacielos. Aquí se salta del insalubre hutong (barrio de casas bajas) al piso con aire acondicionado. Eso con suerte. Muchos esperan que el gobierno les ceda un nuevo hogar.

 

 

También proliferan las tiendas fashion, los resturantes de lujo chinos y occidentales, los masajes exquisitos (a 10 euros la hora), las revistas gratuitas modernas o los clubes de mujeres extranjeras (norteamericanas, por ejemplo). Todo salpicado de algún que otro Ferrari que circula por la calle.

 

 

 

Shanghai alberga largas jornadas laborales, un consumo feroz y una continua ansia de mejora. Muchos encuentran trabajo y comienzan a buscar otro inmediatamente y uno de los sueños más recurrentes es tener una casa de propiedad.

 

 

Poco más descubriremos a primera vista. Algún templo budista, algún jardín ancestral…

 

Luego, conforme pasen los días, empezaremos a descubrir algo mucho más inteligible para nosotros: la cultura china.

 

Su diferente percepción del tiempo y las dimensiones, donde 4 años no son nada y un pueblecito puede albergar 2 millones de habitanes.

 

Su escritura. Trenzada a base de pictogramas y conceptos imposibles de aprehender en su totalidad.

 

El inexistente hábito del beso.

 

La preponderancia de la acupuntura, el taichí, el yoga…

 

Su medicina tradicional hecha a base de hierbas, cortezas de árbol, champiñones o larvas.

 

Su afición por cantar y por el karaoke.

 

El obligado arte del regateo, calculadora en mano.

 

El ping, pong, deporte nacional.

 

Los onmipresentes masajes.

 

 

Las ofrendas de incienso a Buda.

 

 

El culto a las verduras y hortalizas de calidad, al té, los noodles, la soja, el pato, el arroz, las sopas y a la comida en general. El menú puede incluir las patas fritas de un pollo con uñas incluidas y envasado al vacío (extendido snack) o animales como el escorpión, la serpiente, el cienpiés, el caballito de mar o el erizo, aunque no es habitual.

 

 

La naturalidad con la que se vive la prostitución y su omnipresencia.

 

Los peinados encrespados de dibujos animados que lucen ellos.

 

La obsesión de ellas por disfrutar de una tez blanca.

 

La afición por los animales de peluche.

 

Los empujones en el metro.

 

 

Los carteles que prohíben escupir.

 

 

El por qué de su forma de sentarse.

 

Los niños sin pañales.

 

 

La forma de indicar con las manos los números 6, 7, 8, 9 y 10.

 

 

 

El modo de iluminar.

 

Y un millón de detalles más.

 

Bienvenidos a Shanghai.